Veganismo es Salud
Dic 21st, 2008 by liberacionanimal
Vegetarianismo es salud.
La grasa de origen animal aumenta en un 40% más de posibilidades de sufrir cáncer y de padecer enfermedades cardíacas, además de aumentar el riesgo a infarto, obesidad, apendicitis, osteoporosis, artritis, diabetes e intoxicación. “Una dieta ausente de productos de origen animal ha probado ser un arma extraordinaria contra enfermedades como el cáncer, diabetes, Alzheimer, la obesidad, los problemas cardíacos y una larga lista de dolencias. La gente come carne por gusto, al igual que bebe alcohol o fuma tabaco, pero ningún médico responsable recomendaría el consumo de ninguno de esos tres productos para conservar una salud óptima”, explica el presidente Physicians Committee for Responsible Medicine, Dr. Neal Barnard.
Cuando un animal es matado, sus desechos –que normalmente salen del animal a través del torrente sanguíneo- quedan retenidos en su carne en descomposición. Los comedores de carne absorben los desechos tóxicos que hubieran sido excretados del cuerpo del animal en forma de orina. El Dr. Owen S. Parrett, en su escrito “¿Por qué no como carne?”, anota que, cuando se hierve un trozo de carne, los desechos aparecen como un extracto soluble que, al ser analizado químicamente, se parece a la orina.
La carne en las naciones industrializadas que practican la agricultura intensiva está cargada de preservantes: DDT, arsénico (usado en la comida del ganado como estimulante del crecimiento), sulfato de sodio (usado para darle a la carne su “fresco” color rojo) y DES, una hormona sintética que se sabe bien que es cancerígena. De hecho, las carnes incluyen muchos agentes que, o son cancerígenos o causan metástasis de células cancerígenas. Por ejemplo, en un kilo de carne a la parrilla hay tanto benzopireno como el que se encuentra en el humo de 600 cigarrillos.
Quizás el argumento más convincente para adoptar una dieta sin carne, por lo menos en lo que se refiere a la salud personal, es la innegable y bien documentada correlación entre el comer carne y las enfermedades al corazón. En Estados Unidos, la nación consumidora de carne más grande del mundo, una persona de cada dos morirá de enfermedades cardiovasculares o del corazón. Estas enfermedades son prácticamente inexistentes en culturas donde el consumo de carne es bajo. El Journal of the American Medical Association reportó en 1961 que “una dieta vegetariana puede prevenir entre el 90 y 97% de las enfermedades al corazón”. Ya que una dieta libre de carne disminuye la ingesta de colesterol, hay menores posibilidades de que se acumule grasa en el cuerpo y, así, la posibilidad de muerte provocada por un ataque al corazón o un infarto es menor. La condición conocida como arteriosclerosis es prácticamente desconocida en el mundo vegetariano. Según la Enciclopedia Británica, “la proteína obtenida de las nueces, granos e incluso los productos lácteos se definen como más puras comparadas con la de la carne de res, que contiene un 56% de agua impura”. Esa impureza no sólo afecta al corazón, sino a todo el organismo.
El comer carne nos está matando. Según Eat Right, Live Longer (1995), escrito por el Dr. Neal Barnard, “las dietas vegetarianas son mucho mejores incluso que aquellas que incluyen poca cantidad de productos animales. El National Cancer Institute adoptó un programa llamado ‘Cinco-al-día’, en el que animaba a los estadounidenses a consumir cinco porciones de vegetales y frutas al día. Éste fue un gran comienzo, pero también necesitamos un programa llamado ‘Cero-al-día’ para eliminar las carnes y los productos lácteos”. Actualmente, la conexión entre el cáncer y la ingesta de carne es bastante conocida, y John Robbins, en su popular libro Diet for a New America, cita a prominentes autoridades cuando escribe: “las dietas centradas en carne están asociadas con muchas clases de cáncer, destacando el cáncer al colon, seno, útero, ovarios, próstata y pulmones”. De otro lado, de las dietas ricas en los cuatro nuevos grupos de alimentos (granos, vegetales, frutas y legumbres), establecidos en 1991 por el Comité de Médicos para una Medicina Responsable, reemplazando los anteriores cuatro grupos de alimentos –a saber, carne, lácteos, granos y frutas y vegetales (¡increíblemente agrupados en una categoría única!)- se dice que previenen el cáncer. Esto está plenamente documentado en la excelente obra de Neal Barnard, Food for Life.
Según el Dr. T. Colin Campbell, uno de los investigadores claves en “The China Study” (el estudio de dieta y salud más grande jamás llevado a cabo), “en los próximos diez a quince años, una de las cosas que uno más va a escuchar es que la proteína animal… es uno de los nutrientes más tóxicos que hay…”. Él añadió que el riesgo de enfermedad crece dramáticamente incluso cuando una pequeña cantidad de proteína animal se añade a la dieta. Esto se entiende perfectamente cuando uno considera que la carne contiene aproximadamente catorce veces más pesticidas que la comida que proviene de plantas. Después de un tiempo, el cuerpo humano simplemente “se aburre” de tener que lidiar con estas toxinas, abandonándose a la enfermedad y, finalmente, a la muerte.
El National Heart, Lung and Blood Institute de los Estados Unidos estima que las enfermedades cardiovasculares fueron responsables de 954,000 muertes (42% del total) en 1993. También estimaron que el tratamiento de estas enfermedades costó a sus víctimas 126.4 mil millones de dólares en total. 72% de las muertes se debieron a la arteriosclerosis, enfermedad estrechamente relacionada con el consumo de carne. Tales descubrimientos se están dando a conocer cada vez más. Por ejemplo, en un artículo del 21 de noviembre de 1995 publicado en el New York Times, se daba evidencia muy elaborada del alto costo que estamos pagando por los problemas de salud relacionados con el consumo de carne. El Comité de Médicos para una Medicina Responsable, un grupo de 3,000 médicos, estimó que los costos anuales directamente resultantes de la dieta estadounidense, centrada en la carne, están entre los 23.6 y los 61.4 mil millones de dólares (sólo comparables a los costos de salud asociados al consumo de cigarrillos). Realmente estamos pagando altísimos costos por comer carne, tanto en términos de nuestra salud como en cuentas de hospital.
También está el tema de la Encefalopatía Bovina Espongiforme, conocida como la enfermedad de las “Vacas Locas”. Ésta es una condición en la que las vacas muestran una tortura mental nunca antes vista y luego mueren, una enfermedad terminal neurodegenerativa del ganado causada por proteínas tóxicas, virulentas y misteriosamente infecciosas llamadas priones. En 1996, unas 160,000 vacas fueron víctimas de esta enfermedad en Inglaterra. La EBE aún sigue atacando al ganado, aunque más controlada, ¿o más tapada por las empresas interesadas?
La evidencia mostró que la costumbre británica de mezclar la comida de las vacas con restos de ovejas, incluyendo sus huesos y cerebros, fue la causa de la aparición de esta epidemia. Esta aparente inoculación entre especies es lo que hace de todas las formas de encefalopatía espongiforme (se sabe que también afectan a otros mamíferos) un asunto tan preocupante. Más aún, ahora se ha teorizado que los seres humanos que comen carne de vaca serán las próximas víctimas de esta horrible enfermedad. Reportes recientes sugieren que cierta variación de la enfermedad de Creutzfeldt-Jacob puede ser la variante humana de la encefalopatía espongiforme. Severas pero aún conservadoras predicciones hablan de 500,000 británicos que morirían cada año con esta enfermedad debido a su anterior consumo de carne de vacas infectadas con la EBE. Las enfermedades basadas en priones suelen tener períodos de incubación que toman décadas, como el SIDA, así que todavía no hemos visto las consecuencias a largo plazo de esta epidemia. Mientras tanto, están apareciendo hace unos años en revistas médicas los primeros reportes de una variante estadounidense (una semana antes de escribir este artículo se presentó en Estados Unidos la primera muerte humana causada por la enfermedad de las “vacas locas”). Si esto no le da a los comedores de carne un “empujoncito” para cambiar su dieta, nada lo hará y habremos demostrado una vez más que el ser humano es de los pocos animales que no aprenden sus lecciones.
El cuerpo humano es una máquina compleja. Y, como toda máquina, algunos combustibles son más apropiados que otros para que funcione mejor. Los registros médicos de todo el mundo demuestran sin duda alguna que la carne es un combustible muy ineficiente para echar a andar la máquina humana y que eventualmente cobra un impuesto muy alto. Los esquimales, por ejemplo, que viven de la carne y el pescado, envejecen rápidamente. Su promedio de vida casi nunca supera los treinta años. Los Kirgeses, gente de la Rusia Oriental que alguna vez vivía casi únicamente de carne, raramente sobrevivían después de los cuarenta. Por el contrario, hay tribus como los Hunzas, que viven en los Himalayas, o grupos como los Adventistas del Sétimo Día, cristianos principalmente vegetarianos, que suelen vivir entre 80 y 100 años. Todos los investigadores han citado que el vegetarianismo que practican es la causa de su excelente salud y longevidad. Los indios Maya del Yucatán y la tribu Yemenita –de origen semita- también son conocidos por su excelente salud. En ambos casos, la poca carne en sus dietas o su práctica del vegetarianismo son las razones citadas por los estudiosos como la razón principal de su longevidad.
Bibliografía:
1. Owen S. Parrett, Diseases of Food Animals (Washington, DC, Review and Herald Pub., 1974).
2. Raymond H. Woolsey, Meat on the Menu: Who Needs It? (Washington, DC, Review and Herald Pub., 1974).
3. W. Lijinsky y P. Shubik, “Benzo(a)pyrene and other polynuclear hydrocarbons in charcoal-broiled meat”, Science, 1964.
4. W.A. Thomas, editor, “Diet and Stress in Vascular Disease”, Journal of the American Medical Association, 3 de junio de 1961.
5. Barbara Parham, What´s Wrong with Eating Meat? (Colorado, Ananda Marga Pub., 1979)
Fuente: Hazte Vegetariano http://www.haztevegetariano.com/modules.php?goto=Svst162_
